Entre el 18 y 21 de agosto se celebró de manera presencial en Bruselas la séptima ronda de negociaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido. Tras esta, Michel Barnier reiteró la importancia de llegar a un acuerdo que entre en vigor el 1 de enero del 2021 y su preocupación personal ante la posibilidad de la salida de Reino Unido sin el mismo, instando a tener un texto legal completo para finales de octubre y así poder evitarlo.

Aunque previamente Boris Johnson admitió que quería acelerar las negociaciones entre ambas partes, Barnier lamentó que los británicos no habían mostrado deseos de avanzar en los temas que son fundamentales para UE a pesar de la flexibilidad demostrada por esta en temas como el papel del Tribunal de Justicia de la UE, la autonomía legislativa del Reino Unido o la pesca. Estas son materias importantes para la UE en las que se precisa avanzar. A pesar de la nueva ronda de negociaciones, en materia pesquera no hubo ningún progreso en las cuestiones relevantes para la Unión. En lo relativo a la gobernanza, las partes aún están lejos de ponerse de acuerdo en lo concerniente a solución de controversias y, en el caso de la aplicación de la ley, aún se tienen que acordar las garantías necesarias para proteger los derechos fundamentales y los datos personales de los ciudadanos.

La posición de la UE es clara: el acuerdo comercial debe ir acompañado de estándares que aseguren una competencia leal y debe garantizar una solución justa y sostenible a largo plazo para los pescadores europeos. Además, no habrá un “acceso a la carta” al mercado único en vista de que el Reino Unido se niega a aceptar las reglas y obligaciones de este mercado. La UE busca un acuerdo donde exista un compromiso de competencia justa entre ambos, que evite distorsiones en el comercio y ventajas competitivas injustas. Con todo, según Barnier, el Reino Unido solicita un acuerdo comercial sin aranceles y cuotas y sin ningún marco de igualdad de condiciones creíbles.

Así a todo, cabe destacar que hubo un gran avance en cuestiones de índole técnica como es la cooperación energética, la participación en programas de la UE y la lucha contra lo blanqueo de capitales, entre otros. Estos avances son muy útiles para poder llegar a un acuerdo. Sin embargo, a día de hoy parece poco probable tal acuerdo a pesar del deseo mutuo existente. Y es por eso que la UE pide al Reino Unido que presente propuestas concretas y constructivas en la próxima ronda de negociaciones, la cuál se celebrará del próximo 7 a 11 de septiembre en Londres.

Por otro lado, en lo relativo al Protocolo sobre Irlanda e Irlanda del Norte, la Unión espera que el Reino Unido haga lo necesario para garantizar la puesta en práctica precisa y rigurosa de las obligaciones legales contenidas en el Protocolo para ambas partes cómo única forma de preservar la economía, proteger la integridad del comprado único y, sobre todo, de garantizar la paz y estabilidad continuas en la isla de Irlanda.

Asimismo, en materia de derechos de los ciudadanos, la UE permanece atenta la aplicación adecuada por ambas partes de los compromisos descritos en el Acuerdo de Retirada. Es por esto que, tanto la Unión como Reino Unido, trabajan con la sociedad civil y las asociaciones de ciudadanos que estuvieron presentes en la segunda reunión de la Comisión Especializada en Derechos de los Ciudadanos el pasado 6 de agosto.

En definitiva, la próxima ronda de negociaciones que se celebrará la segunda semana de septiembre tendrá una vital importancia dada la urgencia de acordar un texto legal entre las partes como muy tarde la finales de octubre y así poder evitar la salida del Reino Unido sin acuerdo, lo cual tendría como consecuencia una serie de cambios muy significativos a partir de 1 de enero de 2021.

Fuentes:

Comisión Europea

 

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